Nuestra hija de 10 anos, Gleny, a veces se pone muy dramatica, pero esta vez supe inmediatamente que las lagrimas sinceras creciendo en sus ojos mientras ella estaba sentada en el piso fueron una demostracion de honestidad pura.

Sorprendida por el cambio repentino de emociones, me agache a su lado para que estuvieramos al mismo nivel. Yo habia estado barriendo la sala mientras ella me contaba una historia que habia escuchado el la radio de un nino cuyos padres le compraban juguetes y le proveian todas sus necesidades materiales pero nunca lograron suplicar el deseo mas profundo del niño — el tiempo y carino de sus padres. El pequeno niño se sintió solo y deprimido, aunque por fuera no le faltaba nada.

Viendo que la historia se habia cerrado, le pregunte a Gleny con ternura, «Y lo que le paso al nino te toca el corazón?»

Su mirada se intensifico y me respondio, «Si. Eso es lo que nuestra mama biologica siempre hacia. Ella venia y salia, y cada noche cuando se iba, le rogabamos para que se quedara y pasara tiempo con nosotros, pero nunco lo hizo. Eso es todo lo que nosotros queriamos de ella.» Un par de lagrimas se derramaron de sus ojos y cayeron sobre sus mejillas.

Esta pequena nina, quien pudiera haber tenido lagrimas cayendo sobre su corazon porque sus padres biológicos nunca le pusieron en una escuela o porque ellos no pudieron comprarle un nuevo par de zapatos o porque su casita tenia un suelo de tierra, escogió mas bien lamentar el hecho de que sus padres nunca pasaron tiempo con ella. Algo tan simple, algo cualquier padre o madre puede hacer si tiene dinero o no, si vive en una ciudad abarrotada o en un pedazo de tierra en algun lugar alejado en el campo.

Aunque en nuestra familia la mayoria del dia esta enfocada en los ninos que el Senor ha puesto bajo nuestro cuidado, aun nosotros nos distraemos con «hacer» en vez de «amar.» Con frecuencia yo me equivoco en hacer en mandado pensativo para mi hija para comprarle algo de la tienda de manualidades en vez de sentarme con ella y hacer la manualidad a su lado. Poner una pelicula para los ninos no es lo mismo que sentarnos en el mueble todos pegaditos debajo de un monton de animales de peluche y cobijas para verla juntos. A menudo cuando me piden que participe con ellos en un juego desenfrenado de escondite, egoistamente les digo que no. A veces prefiero limpiar los inodoros en paz en vez de participar en la exigente gimnasia mental de un juego creativo de roles implicando cascadas imaginarias en nuestra sala, expediciones de rescate con carritos de juguete, y viajes al hospital con muñecos. A veces cuando nuestro chiquitín me pide que le cante para dormir, lo hago con un espiritu poco dispuesto, queriendo apurar la rutina de todas las noches para poder cerrar otro día bien lleno y asi ir a descansar.

Algunos de los momentos mas memorables que hemos tenido como familia han sido cuando hemos dicho, «Si, hay un reporte legal no terminado que me espera en la computadora, y, si, hay tal-y-tal preocupacion financiera y aquella llamada telefonica pendiente y una lista dos kilometros de larga que hay que hacer, pero pongamos todo eso a un lado por ahorita y celebremos el hecho de que el Senor nos ha unido en familia.»

Papá, Mamá: apaguen la television y vayan a darle a su hijito un masaje de los pies. Guarden sus mandados para otro dia y vayan a jugar un juego de mesa con su hija. Y escuchenla. Denle a cada uno un abrazo cada manana cuando todos se levantan y salen medio dormidos de sus cuartos a las 5:00am de la manana. Preguntenle a su hijo cual es su libro favorito y tomen el tiempo para leerselo, dandole a cada personaje su acento distinto y gracioso. Vean los albumes de fotos juntos con sus hijos, riéndose con ellos acerca de cuando ellos (y ustedes) eran mas jóvenes. De vez en cuando vayan al cuarto de su hijo para dormirlo, leyendo la biblia con el y cantandole aunque están agotados. Pinte sus unas con su adolescente, y atrévase a dejar que ella elija el color. La proxima vez que sus hijos les invitan a tirarse con ellos al rio o la piscina, haganlo. Aunque hay esa creencia que ninos (y especialmente adolescentes) no quieren «tiempo en familia», no es verdad. Es su deseo mas profundo.