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Tesoros escondidos: buscando el reino de Dios en Honduras

~ De Jennifer, con alegria

Tesoros escondidos: buscando el reino de Dios en Honduras

Archivos de etiqueta: Seguir a Cristo

Entregar la vida de uno

12 sábado Nov 2016

Posted by jenniferzillycanales in Dios obrando en medio de nosotros, Enseñanza, Información acerca de la misión, La familia, La vida cristiana en comunidad, Reflexion personal

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Adopcion, Arrepentimiento, blog inspirador, Criar niños, Disciplinar a los hijos, Escritura cristiana, Familia adoptiva, Llegar al corazón, Obra domestica, Oracion, Paz de Dios, Resolucion de conflicto, Revelacion espiritual, Seguir a Cristo

[Esta reflexión originalmente fue publicada el 20 de Mayo del 2014 en nuestro blog www.HiddenTreasuresinHonduras.com y ahora ha sido traducida en español para poder animar a los hispanohablantes del mundo con la verdad de Cristo.]

Recientemente en casa, estábamos hablando en privado con uno de los niños para resolver un problema de disciplina. El niño se sentó en una silla frente a nosotros, con los brazos cruzados, su pequeño ceño fruncido, robando miradas a nosotros dos, mientras su mirada permanecía fija de otro modo en sus pies colgando en frente de ellos. Ver al niño en una posición tan cerrada y poco amable de verdad era una situación muy fea.

Después de una larga discusión, orar juntos, y la asignación de un castigo (lo llamamos ‘consecuencia’), llegamos a la conclusión del tiempo hablando con este niño acerca del amor de Cristo por nosotros y nuestro amor por el niño.

La cuestión de disciplina era principalmente entre el niño y yo, por lo que hablamos de cómo la disciplina de un padre o una madre para su hijo se deriva de su inmenso amor por él. El niño, aun evitando cualquier tipo de conexión emocional, siguió estudiando sus pies oscilantes. Cuando se le preguntó si el niño estaba seguro de mi amor por él, el niño obstinado sacudió su cabeza «no» y dijo que no lo amo.

Mis ojos se abrieron enormemente y mi corazón se hundió, con sentimientos devastadores y un tinte de fuego de la ira que brotaba dentro de mí mientras pensaba, «¿Cómo puedes decir que no te amo? Te hemos recibido en nuestra familia como si fueras nuestro hijo biológico sin que lo merecieras ni pidieras; te hemos dado todo lo que necesitas y hasta mas! Hemos sacrificado nuestros propios deseos para poder criarte de una forma digna y agradable ante Dios, y tu dices que no te amo! ¿No te das cuenta que he dado mi vida por ti — ¨

Y en ese momento mis pensamientos tomaron un desvío inmediato al oír las palabras de Cristo tal vez más claramente que nunca. «He dado mi vida por ti. Y cuántas veces tú, Jennifer, cuestionas mi amor, comportándote como este hijo terco de mente cerrada? Acepta mi amor — cree que te amo abundantemente, tal como desearas que tu hijo creyera sobre ti.»

Mi corazón se hundió aún más, mi devastación a la observación a lo que el niño había expresado se convirtió en la realización de mi propia dureza. Entonces me arrepentí en mi interior hacia mi Salvador, confesando: «Creeré en ti, Señor. No voy a cuestionar tu carácter y amor.» La paz y una nueva comprensión y aceptación por el amor de Cristo inundaron mi cuerpo.

Un par de días después, cuando las cosas se habían suavizado con el niño molesto, pero todavía sin ninguna aceptación de mi amor por él, el niño y yo fuimos en uno de los autobuses públicos de Honduras en nuestro camino a la ciudad, el niño cómodamente sentado en mis piernas.

Ambos disfrutábamos de la vista desde nuestro asiento de la ventana, donde podíamos ver extensos campos de piña, la cordillera que marca el paisaje y las pequeñas tiendas y restaurantes a lo largo del camino. Sentí en mi corazón que el problema estaba aún sin resolver para mí — estará convencido el niño de mi amor y sólo dijo lo contrario en un momento de enojo e ira, o realmente sentirá que no lo amo? Susurré su nombre, e inmediatamente su cara volteó hacia mí, y le pregunté suavemente, «Si sabes que te amo, ¿verdad?» Y sin demora su pequeña cabeza se balanceaba arriba y abajo y me respondió con mucha seguridad un » Sí.»

Mi corazón suspiró de alivio y agradecimiento, y me sentí una enorme paz y una unión nacer entre nosotros a medida que viajábamos a la ciudad. Mientras el niño se sentó envuelto en mis brazos, sentí que los dos estábamos envueltos en los del Padre.

Amen! Gloria a Dios!

Sujetando todas las cosas con nuestras manos en forma de vaso

09 domingo Oct 2016

Posted by jenniferzillycanales in Dios obrando en medio de nosotros, El matrimonio, Enseñanza, La familia, Liderazgo, Oracion, Reflexion personal

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Adopcion, Confiar en Dios, Criar niños, Diario, Manos abiertas, Matrimonio cristiano, Mision, Misionera en Honduras, Obra de Dios en Latinoamerica, Reflexion, Reino de Dios, Sacrificio vivo, Seguir a Cristo, Soltar control, Testimonio de fe

[Esta reflexión originalmente fue escrita el 11 de Marzo del 2014 en nuestro blog www.HiddenTreasuresinHonduras.wordpress.com, y ahora ha sido traducida en español para poder compartirla con los hispanohablantes alrededor del mundo y así servir de testigo de la increíble bondad de Dios.]

Sentí como que si toda la sangre se había salido de mi cuerpo y estuve a punto de caer en un profundo abismo. Mis piernas débiles seguían cargándome mientras Darwin y yo caminábamos a lo largo del camino de tierra que conducía a nuestro hogar, pero sentí como que si todas mis fuerzas – cualquier fuerza para luchar dentro de mí – se había ido cuando escuche esta respuesta a mi simple pregunta.

Había pasado el día entero trabajando en la administración, escribiendo cartas de agradecimiento, haciendo mandados, y comprando provisiones de comida. Darwin se había llevado a los niños a la ciudad para su visita parental mensual que la agencia gubernamental para la protección de menores requiere. Típicamente los niños esperan por un periodo de dos horas sin la real esperanza de que algún familiar los visite.

Cuando Darwin y los niños entraron por nuestro portón al llegar de su visita por la ciudad, recibí a cada uno de los niños con abrazo y un beso en la frente mientras Darwin se apresuró a nuestro baño para asearse porque habíamos recibido una invitación especial a cenar a la casa de su primo esa tarde y debíamos salir de inmediato.

Después de ducharse y cambiarse, Darwin y yo comenzamos a caminar tomados de la mano desde nuestra casa a lo largo del camino de dos kilómetros que lleva a la carretera. Le pregunté muy casualmente como la visita requerida con los niños había ido, y él respondió – como si le hubiera preguntado cuál era su color favorito o qué comió de desayuno – “Llegó su papá.”

Sentí como que si mi mundo había colapsado, como que si tuviera miles de preguntas que hacer al mismo tiempo, pero mis piernas se seguían moviendo y de alguna manera seguí respirando mientras escuchaba, como una pesada neblina, las palabras de Darwin:

Su padre biológico, quien no los había visitado recientemente y con quien no esperábamos tener contacto, los visito en el “día de las visitas parentales” a la oficina de la agencia gubernamental para la protección de menores y hablo con sus tres hijos como por una hora y media, diciendo que planeaba visitarlos cada mes y que trabajaría lo más difícil que pudiera para “sacarlos de este lugar.” La hija mayor protestó la propuesta que su padre les hizo con una profunda sinceridad, diciendo que estaba contenta con nosotros y que no quería irse.

Darwin me dio más detalles sobre la visita, pero mi mente se perdía en lo inimaginable, y lo que no tiene respuesta…

Pero estamos planeando empezar el proceso de adopción oficial.. y por ley no podemos hacer eso si ellos están recibiendo visitas de padres… cierto? Por lo menos eso es lo que me habían dicho. Qué pasa si su padre los toma y los lleva a que sufran ese daño emocional del que venían? Aunque para nosotros sería devastador perderlos, el sufrimiento a largo plazo por el que pasarían ellos seria mucho peor que nuestra perdida. Pero existe la redención para todos; nadie está afuera del alcance de Dios. El puede cambiar a su padre de quien yo había escuchado muchas historias de abuso… cierto? Qué somos – una familia o…? Sigue caminando, Jennifer…

Mientras una pierna caía muerta en frente de la otra, llevándome por toda la carretera, mis lentes bajo el cielo ardiente ocultaba mis ojos llenos de lágrimas mientras pensaba No puedo tener un colapso emocional ahorita, justo antes de—o peor, durante — esta gran cena con el primo de Darwin y su familia.

Mientras Darwin y yo nos sentábamos en silencio esperando que la cena comenzara, él me miró, la tristeza en mi corazón reflejada en mi cara pálida, y dijo, “Hace como un año atrás tú me dijiste algo que profundamente me impactó…”

Y pensé, Sé lo que él va a hacer.

Y en efecto, él suavemente tomó mis manos lacias y las juntó. Las puso dentro de las suyas como haciendo un hueco. Él dijo, “Tú me dijiste que así es como agarras todo, en tus manos abiertas haciendo un hueco, porque nada es tuyo. Jennifer, nada es nuestro. Somos solo administradores en el Reino de Dios.”

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Mi mente embotada viajó hacia la memoria de cuando había escrito en mi diario aproximadamente hace un año…

Febrero 11 del 2013: Ayer mientras me sentada en una roca mohosa en el rio, puse mis manos en forma de hueco y las bajé al rio, levantándolas para examinar la pequeña piscina que quedaba meciéndose en mis palmas unidas. Muchas veces en los últimos años yo había usado la frase “sujetando las cosas con manos en forma de un vaso” en metáfora para describir mis ganas de cuidar lo que Dios me ha dado—relaciones, oportunidades—sin buscar control. Ayer en el rio, miré intencionalmente, casi obsesivamente, a aquella pequeña piscina por algunos momentos breves antes de apretar los puños bruscamente. Luego, casi como un experimento para ver cuáles eran los resultados cuando agarramos agua, a la vida – cuando nos aferramos mucho- y torpemente a lo que Dios nos ha dado — empecé a agarrar manotadas de agua y – sin éxito alguno, por supuesto — a apretar el agua, a querer hacerla mía, y cada vez obtenía los mismos resultados: nada. Luego intenté el enfoque opuesto – agarrando el agua fría del rio en mis manos planas. En lugar de tratar de adueñarme del agua con rapacidad, me acerqué a ella con indiferencia, sin importarme si se había salido de mis manos rígidas, o fuera de mi vida. Inevitablemente, cada vez que el agua desaparecía de mis manos, ya que no tenía ninguna grieta segura para descansar. Luego regresé a mi posición original, maravillándome de mi capacidad de mantener el agua en mis manos cuidadosamente ahuecadas, pensando que ningún otro método funcionaría – pude haber intentado puyar el agua, darle bofetadas, balancearla en mis dedos, cruzar o torcer los dedos, extendiendo los dedos, pero cada vez me quedaría sin nada. Voy a mantener todo lo que el Señor me ha dado con mis manos abiertas en forma de copa.

Me senté allí, todavía con niebla, utilizando la poca fuerza que tenía para suprimir las lágrimas en mis ojos mientras él y yo nos quedamos allí durante varios minutos, mirando a nuestros vacías y ahuecadas manos. Me imaginaba a los niños — no sólo a ellos sino que todo y a todos en mi vida – sentado en mis manos ahuecadas con cuidado, mirando hacia mí. Entonces pensé, no, no así no, y comencé a imaginar los a ellos corriendo y bailando alrededor en las laderas de las palmas. Entonces empecé a verlos — los pequeños niños, saltando de mis palmas ahuecadas — saltando hacia el exterior de mis pulgares, lejos de mí, o siendo tomados de mis manos o voluntariamente saliendo de ellas. Empecé a sentir una extraña mezcla de paz, tristeza y comprensión.

Las palabras de Darwin, que eran inicialmente mías hace muchos meses, brincaban alrededor de mi mente cansada, «Nada es nuestro …» y oré en aquel entonces y sigo orando para que el Señor permita que esas palabras puedan establecerse y dar frutos en lo más profundo de mi alma – que nunca cierre mis manos con envidia o engañarme a mí misma en pensar de que tengo el poder, el control o propiedad sobre cualquier persona o cosa, incluyendo mi propia vida. Voy a hacer una resolución, una vez más, y esta vez con una comprensión más profunda: Voy a mantener todas las cosas con las manos abiertas en forma de copa.

Ayudando a Papá a tocar el piano

19 lunes Sep 2016

Posted by jenniferzillycanales in El matrimonio, La familia, Musica, Reflexion personal

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Actividad sana, Beethoven, Buen papá, Familia adoptiva, Familia de Dios, Hombre de Dios, Honduras Hogares, Musica Clasica, Niñez hondureña, Padre con hijo, Piano, Relación familiar, Seguir a Cristo, Tiempo en familia

[Esta actualización originalmente fue publicada el 4 de Marzo del 2014 en nuestro blog HiddenTreasuresinHonduras.wordpress.com en inglés y ahora ha sido traducida en español.]

La otra noche entré a nuestra sala y encontré a nuestro pequeño Jason subido en los hombros de Darwin mientras el apasionadamente tocaba música clásica como si fuese lo más normal del mundo tener a un niño de seis años en tus hombros mientras tocas obras de Beethoven. Rápidamente fui a nuestra habitación a agarrar nuestra cámara…

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Las cartas de Gleny

25 jueves Ago 2016

Posted by jenniferzillycanales in Dios obrando en medio de nosotros, La familia

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Agradecimiento, Alfabetismo, Animo, Apoyo emocional, Apoyo espritual, blog inspirador, Cartas, Criar niños, Dictar carta, familia solidaria, Madre Solidaria, Niñez hondureña, Rancho Hogar Agua Viva, Seguir a Cristo

(La historia que se encuentra abajo fue escrita en Febrero 2014 en inglés, y ahora ha sido traducida en el español.)

Gleny, nuestra hija de nueve años, a quien con mucho afecto la llamo “Mi Glenicita Salvaje” debido a su montaña rusa de emociones y a su valentía natural, ha tomado el tiempo para escribir cartas de apoyo emocional y espiritual que salen de su corazón a las personas en su vida. Tanto Diana de trece años como Jason de seis años, también han comenzado a a escribir cartas sinceras a los demás, pero en esta publicación me concentraré en dos de las cartitas que Gleny ha escrito en las últimas semanas.

Mi esposo Darwin, yo, y los otros dos hermanos cristianos que obran con nosotros escribimos notas y cartas de apoyo y amor para los niños a menudo, y ha tocado nuestros corazones ver como ellos han tomado ejemplo y hacen lo mismo para otras personas.

 

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Diana, mi amada hermana:

Todos nosotros te amamos mucho — eres muy amistosa. A veces peleamos cuando jugamos, y me gusta cuando me haces cosquillas. Eres un excelente lectora, y gracias porque eres mi mejor hermana, y Jason es mi mejor hermano. Mi Ma, Pa, y mi Tía Tiki, y mi Tío Erick, y Jason te aman, y todos los de nuestra comunidad de fe. Espero me hagas cosquillas esta noche, y que nunca pierdas tu sonrisa o tu Dios. Gracias por todo.

Con mucho amor,

Gleny

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Gleny escribió la siguiente carta para la madre solidaria que ella y sus dos hermanos tuvieron durante dos años. Se sentó para escribirle la carta después de unas cuantas horas que recientemente pasaron con ella en una visita que planeamos para ellos. Su adorada madre solidaria es una viuda cristiana de aproximadamente sesenta años, y estamos agradecidos por las semillas de amor, fe, y disciplina que ella sembró en los niños mientras estuvieron con ella. A continuación están las palabras de Gleny para ella.

Para Doña Irma:

Hola! Cómo esta? Espero que esté teniendo mucha paz y mucha alegría y paciencia, amor y verdad, y con compasión como Cristo. Le amamos mucho, Doña Irma. La extraño mucho. Gracias por el helado y gracias por tu amor y tiempo para notros, y gracias por llevarnos de paseo alrededor del pueblo. Usted fue la mejor Ma del mundo —

[A este punto, mientras Gleny me dictaba la carta y yo la escribía porque aún no tiene la confianza ni la base académica suficiente para escribir cartas largas de forma que otras personas pueden entenderlas, ella me vio y con una gran sonrisa me dijo, “Igual que usted, Ma!” y se carcajeó.]

— Nunca nos gritó o golpeó; solo nos castigó. Y gracias por enseñarnos a leer aunque yo no ponía atención mientras usted estaba explicándonos el libro. Perdóneme por hacer tanto ruido en las mañanas todos los días. Gracias por sus consejos, y gracias por explicarnos cuando no entendíamos algo. Gracias por su hospitalidad con nosotros. Si no ls hubiéramos conocido, no hubiéramos sido lo que somos ahora. Por favor dele mis saludos a… [y nombró a más de 10 personas.]

Con mucho amor,

Gleny

Amen! Gloria a Dios!

Estamos siempre muy orgullos de ti, Gleny, y tu deseo de animar a otros en el Camino de Cristo!

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