Vivimos aislados en el campo al final de una calle de tierra a la base de una montaña. Nuestro sistema de agua siempre ha sido un enigma para mi, y me ha frustrado cuando se ha secado durante momentos inoportunos. Cuando menos esperamos, hay un problema con la tubería o el tanque o la reserva de agua de la comunidad y de repente no hay agua corriente en nuestra propiedad por un par de horas o un par de días.

Cuando haya lluvia muy fuerte (la cual hay aquí frecuentemente), los tubos se atascan con hojas y monte, dejándonos sin agua. Cuando se repare el sistema de agua para la comunidad arriba en la montaña, se cierran los tubos, dejándonos sin agua. Cuando nuestro querido vecino traiga su manada de vacas a nuestra propiedad para pastar (lo cual pasa varias veces a la semana), las vacas quiebran los tubos, dejándonos sin agua.

Eso quiere decir que no hay agua para lavar trastes sucios ni para bañarnos, y hay gastos y inconveniencias extras para comprar botes de agua potable para tomar. También quiere decir que tenemos que caminar al rio detrás de nuestra propiedad para lavar la ropa, llenar las panas de los animales de granja, y tal vez bañarnos a nosotros mismos.

Algunas semanas atrás mientras mi esposo Darwin se estaba preparando para salir con nuestra comunidad de fe por una semana para instalar un sistema de agua potable en un pueblo humilde en otra parte de Honduras, empecé a quejarme de nuestro propio sistema de agua. No estaba emocionada por tener que jugar con las válvulas, revisar los tubos, esperar que el agua no se fuera cuando había un pirámide de trastes sucios, etc., mientras Darwin estaría fuera de casa.

Gracias a Dios que Darwin me interrumpió antes de que yo pudiera enviar las invitaciones a mi fiesta de lastima propia. Con una sonrisa sincera y con brazos extendidos, me dijo, “Mira, no nos hemos muerto de sed todavía!”

Eso es código por: Jennifer, Dios siempre nos ha proveído lo que necesitamos, aunque a veces no sea conveniente ni fácil. Démosle gracias en vez de quejarnos.

Y el tenia toda la razón. Me reí y me puse de acuerdo, “Tienes razón; no nos hemos muerto de sed todavía,” y asumí una postura interna de agradecimiento humilde hacia nuestro Proveedor Constante, sabiendo que El siempre es bueno y digo de alabanza.

Algunos días después mientras Darwin estaba fuera, yo estaba trabajando en nuestra sala cuando alguien llegó a nuestra puerta. Fue un vecino querido que chapea nuestra yarda con su “weedeater” cada mes, y vino con una mala noticia. Mientras estaba chapeando, accidentalmente chapeó el tubo entero que desciende de nuestro tanque de agua para proveer agua para toda nuestra propiedad.

Dejé lo que estaba haciendo y lo seguí tranquilamente detrás de nuestra cocina al tanque, segura que lo que iba a ver no seria bonito, pero a la vez no molesta para nada. Y allí vi que el tubo estaba cortado en dos pedazos y el agua estaba rociando fuertemente en todas direcciones, rápidamente vaciando el tanque de nuestra reserva entera de agua. Me reí y pensé, Pues, esto es algo nuevo!

Con nuevo agradecimiento y paz explotando de mi corazón, sabiendo que no íbamos a tener agua hasta que el pudiera comprar un nuevo tubo y volver a repararlo, le aseguré que los accidentes pasan y que Dios siempre es bueno.

Mas tarde aquel mismo día, mientras la montaña de ropa sucia me llamaba, llené balde tras balde, jalándolos sobre mis hombros para el rio detrás de nuestro hogar, riéndome debajo de la lluvia de la bondad de la gracia de Dios. Mientras me arrodillaba en la orilla del rio, lavando nuestra ropa y toallas en la corriente torrente y limpiadora, sentí como si nunca antes me hubiera sentido tan feliz o hubiera tenido un conocimiento mas profundo de cuan constante es la provisión de Dios. Completamente mojada y completamente gozosa, mis pantalones de jeans manchados con lodo y tierra y mis calcetines de lana saturados adentro de mis botas de hule, mi cuerpo forzándose para jalar baldes pesados de ropa mojada a través de nuestra propiedad, nunca antes me había sentido tan claramente la alegría de la presencia de Dios.